Descripción
Un suelo antideslizante para exterior es una superficie cuya resistencia al deslizamiento ha sido evaluada mediante ensayos. La presencia de textura o relieve puede mejorar el agarre, pero el aspecto visual no sustituye la clasificación técnica.
En exterior el pavimento recibe lluvia, humedad, hojas, polvo, radiación solar y cambios térmicos. En zonas costeras también puede estar expuesto al salitre, mientras que en áreas frías debe soportar ciclos de hielo y deshielo. Esta diferencia con respecto al pavimento porcelánico antideslizante interior, obliga a valorar la absorción de agua, la resistencia al hielo, la abrasión, el choque térmico y el sistema de colocación.




